miércoles, 24 de junio de 2026

MANIFIESTO DEL MOVIMIENTO LITERARIO EFLUVISMO



Primer manifiesto del

Movimiento Literario Efluvismo

 

                     12 DE OCTUBRE DEL AÑO 2010

 

 


 

 


"No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto.
No es un fruto perfecto.
Es algo como el aire que todos respiramos
y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.”

 

"Gabriel Celaya”

A cada momento estamos fluyendo; la vida es transcurrir, pasar. El secreto de todo está en cómo se fluye, cómo conquistamos los espacios donde tiene sentido la vida.

Ese espacio es infinito y lleno de misterios: de los misterios del universo. Saber fluir es la tarea fundamental del ente. Construirse es lo importante, porque uno se va formando a sí mismo conociéndose y relacionándose con el universo. Lo mismo que: “Si te conoces a ti mismo, conocerás el universo”.

            Casi todos miramos esos espacios exteriores e interiores; luchamos y pervivimos en ellos. A veces pensamos que allí todo acaba. Sin embargo, hay otros lugares por visitar, quizás más hermosos, cercanos y remotos. Hay portales por donde se penetra en los estadios poéticos. Son lugares para viajar y salir fortalecidos, llenos de conquistas, con el cuerpo vigoroso y la mente radiante.

El efluvista, al conocer el exterior, tiene que viajar al interior y vivir una aventura aereoplástica.

Es allí donde suele el poeta empozarse para traer la materia prima de sus versos. Desde allí puede fraguar sus propuestas literarias. Pero a ese lugar no se puede ir vacío; hay que haber “andado miles caminos y abierto muchas veredas" (A. Machado), haber entrado por muchas puertas para transmutar sus vivencias y su memoria humana en versos, en palabras que fluirán como un líquido suave, portador de las mieles del Oriente y los arcoíris del trópico.

Viajar al interior es despertar lo vivido por uno y por otros, mezclar los misterios del querido ente para servirlos en bandejas de palabras y no dejar que cuelguen en nuestro ser como estalactitas, perdidas en el confín de la imaginación.

Siempre será placentero viajar hacia adentro para atrapar emociones, sentimientos y pensamientos, y mantener el equilibrio en la cuerda del mundo.

La experiencia que tengo con amigos poetas es que sus viajes al interior se tornan atormentados o henchidos por las cosas del mundo, acuden a sus casitas mágicas internas para hacer versos. Uno me dijo una vez que no sabía qué fuerza extraña lo impulsaba a escribir, y yo le dije que era la misma fuerza que impulsa el milagro de la vida.

Escuché una vez el siguiente relato, no recuerdo con certeza dónde o si lo vi entre mis largas lecturas: una persona le preguntó a otra cuál era la diferencia entre una persona que es poeta y otra que no es poeta. A continuación, le respondió: «Pongamos un ejemplo». Dos personas van conversando por un camino: una es poeta y la otra no lo es. En sentido contrario, viene una señora con una batea en la cabeza, llena de ropa para lavar, y asida de su mano viene una niña desnuda, llorosa, con el cabello despeinado.

Al momento de cruzarse las parejas. El que no es poeta puede que mire a la mujer y a la niña y siga su conversación amena; o apenas pueda verlas de soslayo, o quizá ni siquiera las advertiría. El que es poeta no solamente ve a la mujer y a la niña, sino que ve la batea de ropa, el rostro de la mujer, el rostro de la niña, ve las lágrimas de la niña y, dentro de una lágrima, observa al mundo que viene rodando. Esa es la diferencia entre uno que es poeta y otro que no lo es.

En cierto modo, este relato me hizo reflexionar y busqué una moraleja. Estaba claro que esa no era mi concepción de lo que era un poeta y de lo que no lo era. Sin embargo, como dije, reflexioné y, ahora que hablo del viaje al interior, cabe destacar que, en ese relato al que señalan como poeta, hace un viaje: recorre con la mirada los espacios corporales de la mujer y la niña, llega hasta la lágrima de la niña y observa el mundo que viene bajando. Es un verdadero viaje. También el relato nos revela la importancia de la observación en el mundo del poeta y, por supuesto, el componente de sensibilidad que aflora en uno y no en otro. En este caso, la sensibilidad por lo social.

Lo que he descubierto es que, al mismo tiempo que el poeta viaja al interior, debe emprender un viaje al exterior, ir recogiendo y acumulando materia prima para fraguarla en sus crisoles. Quiero recordar aquí que las grandes obras poéticas y narrativas aluden a un viaje, a un recorrido; de ahí el éxito de las narraciones y poesías de los géneros épico y de aventuras.

No se puede viajar al interior sin experiencias externas. Sería un viaje por el mar sin embarcación alguna. Pongamos un ejemplo sencillo: el poeta entra al mar de su interior; digamos que navega en una barca cargada de lo recogido en sus viajes al exterior. El poeta que navega y lanza toda esa materia prima en las profundas aguas de su ser, al cabo de un proceso de fragua, pescaría lo que ha sumergido. Podrán pasar dos cosas: que atrape lo fraguado con sus cordeles o que lo fraguado salte a su bote, como lo hacen las palomitas de maíz en el caldero de una feria cualquiera. Lo fraguado serán palabras, frases y oraciones hechas perlas, que el poeta llevará a puerto para brindarlas en un poema. En un verdadero poema de carácter trascendente. Entiendo que las palabras, frases y oraciones que saltan a la barca como diáspora serán portadoras de auténticos efluvios poéticos, capaces de trascender al poema. Las que atrapa el poeta con su cordel simbolizan el trabajo, el esfuerzo del poeta, en la lucha titánica para dar un cuerpo al nuevo ente, esa materia viva llamada poesía. Como se aprecia, todo esto se describe con un lenguaje figurado.

 

El efluvismo: una reflexión partiendo de ideas del surrealismo

 

Los poemas del efluvismo no son repeticiones del mero automatismo psíquico que plantea André Breton. El efluvismo alcanza su plenitud en Breton. El efluvismo se vale de la conciencia y aspira a más, a tascar las aguas de la supraconciencia, mas no de las aguas de la infraconciencia, que interfieren con la trayectoria del rayo poético y oscurecen el resplandor de la supraconciencia; es como asistir a las regiones del (INFRAVISMO), que es un concepto a discutir.

Con la poesía del efluvismo se abren muchos caminos, pero todos apuntan a un solo objetivo: la trascendencia del ser para producir en él una catarsis capaz de explicar a uno mismo la vida, el mundo y el cosmos.

En el efluvismo, si bien las palabras las dicta el pensamiento, como en todos los casos, este es producto de una reflexión sobre el lenguaje, de una formación holística y de una concepción de la imagen como punto de partida para canalizar los efluvios. Pero esa imagen puede ser real o imaginaria, estar asociada al mito o a lo cotidiano, a las palpitaciones del ser interior.

El mito es el mismo en los planos de la conciencia que en el mundo real. Lo que se hace con el efluvismo es recrear ese mito con un sentido trascendente. Y repito trascendente porque esta palabra es usada por los interioristas, y cabe en el efluvismo. Es más, mis primeras orientaciones fueron del Movimiento Interiorista, fundado por el Dr. Bruno Rosario Candelier, pero “orillando” (como él dice) otras vertientes del pensamiento y la expresión.

En el efluvismo las ideas son perfectamente lógicas, pero no solo la lógica del pensamiento común. Es la lógica propia de la poesía, la lógica del ser interior de la poesía, porque la poesía tiene su lógica interior, que además resiste una explicación científica desde la lógica de las ciencias. Si no es así, ¿sería la poesía del efluvismo un simple automatismo, repentista o como lo plantearon los griegos?

El efluvismo no rechaza, absorbe ni transmuta; saca del todo o de la nada, no importa cuáles sean las concepciones estéticas, los movimientos, las escuelas ni el modelo ni el canon.

El efluvismo no pretende encasillar a nadie ni robar libertades de pensamiento; no se opone, solo es un camino más para la expresión. Acepta el automatismo y el repentismo que provengan de la conciencia del ser. En eso no es intransigente. Ahora bien, esto puede resultar muy abstracto, pero en los mundos interiores donde se produce la génesis del pensamiento sensato, tiene un lenguaje bastante claro.

No debe confundirse con postulados gnósticos ni espiritualistas y mucho menos espiritistas (en este último puede ser caldo de cultivo del llamado (INFRAVISMO). No debe pensarse que sigue corrientes filosóficas, metafísicas, religiosas o científicas, etc. No, el efluvismo tiende a ser como si el cosmos se conflagrara y se produjera un pensamiento que uniera a la humanidad. Al menos, si esto no es una meta, es la intencionalidad: por amor al planeta, al mundo, al cosmos, al género humano, a todos los seres animados e inanimados.

 

Lo maravilloso de la mente humana es la capacidad que tiene, en ciernes, para explicar los fenómenos. Ya la ciencia ha experimentado avances extraordinarios desde la observación misma. Lo que sigue tendrá que ser más riguroso en su método. Cada vez más se perfeccionan las técnicas y se exige más de ellas; sobre todo, el mundo de las hipótesis plantea nuevos retos.

 

El efluvismo tendrá que probar algunas hipótesis teóricamente aceptables, relacionadas con la lengua, el lenguaje, la consciencia y la supraconciencia, la esencia y el ser. Más que probar, sería aclarar la naturaleza de las mismas, sin dar por concluido el tema a la luz de las tesis encontradas. 

Esto parece difícil, pero no lo es. Ha de llegar el momento en que el cultor del efluvismo encuentre su manera de expresión sobre la base del deslizamiento en los mares de la conciencia y la supraconciencia si alcanza niveles altos de maestría en el dominio del lenguaje, el pensamiento y la conducción de los efluvios…

Un asunto importante es que debe aceptarse la existencia de los efluvios, de las emanaciones, musas, inspiraciones o cualquier otro término relacionado, aunque sea como algo simbólico. Partiendo de ahí, podremos hacer algo. Decir que eso existe y es comprobable mediante las reglas científicas todavía es un debate de muchos analistas. Pero nadie puede negar que, de algún lado, por alguna causa o motivo, se produce el acto de la creatividad, o como dicen otros, “el milagro de la creatividad”.

Convencidos de que las emanaciones para producir poesía utilizando el lenguaje y que ese lenguaje sea un metalenguaje, postulamos una manera de expresión poética. Olvidar los juegos de palabras, las “mañas” literarias, ayuda mucho cuando se practica el efluvismo. Aquí la poesía no es pensada gota a gota, como decía Gabriel Zelaya. Hay que abrir canales de expresión, donde fluya la poesía con su alta esencia, basada en un lenguaje sustancial. Luego, pensar lo dicho y corregir, como un escultor o un arquitecto de la lengua.

¿Quién o quiénes me hicieron pensar en el efluvismo? No fueron las teorías de André Breton, Soupault y otros teóricos del surrealismo las que luego hicieron sus aportes significativos. No, ni siquiera fueron los exquisitos poemas de Federico García Lorca los que despertaron en mí el instinto poético. Fue el título de un libro de Miguel Hernández, poeta español de la Guerra Civil. El título es “El rayo que no cesa”. Pensé que los efluvios podían canalizarse y convertirse en rayos que no cesan. Esto, reitero, parece absurdo, pero es una manera más de pensar. Si tomamos como cierto que los efluvios existen, que provengan de un campo “magnético” del inconsciente, como supone Breton, o no, esos efluvios deben tener una dirección, y si el poeta es capaz de ponerles dirección con autoconciencia, sería algo fenomenal, extraordinario, diría yo.

Bueno, esto suena demasiado teórico y hasta puede resultar risible. Entonces, pensé que debía haber algún método o técnica para canalizar esos efluvios. En eso cree el efluvismo: crear las técnicas o el método de canalización de esas emanaciones….

Siempre me preguntaba por qué había creadores, independientemente del contexto histórico, de mercado, político, hegemónico en el cual se desarrollan; su poesía es trascendente y supera todas las ideologías, todas las formas de expresión. “Nobles, villanos, prohombres y gusanos” ponderan esa poesía, y todo el mundo, sin importar los riesgos de la multivocidad y la sugestividad, concluye con la trascendencia de ese poema. Esos se convierten en clásicos de la literatura, que todo el pueblo canta, aunque no entendamos nada de ellos, pero que a su vez pueden iluminarnos con luces diamantinas en el cosmos de nuestro ser. Eso es maravilloso.

Sobre la conceptualización del efluvismo, imagino el humo que producen las hojas secas de un árbol al quemarse. Imagino que el efecto del viento lo hace sinuoso y no sigue una línea recta. Ni siquiera es recto el rastro de un rayo en el cielo, que produce su luz quebradiza y a veces se rebela con ese formato, e incluso forma semicírculos. El rayo que no cesa sería el que traza una línea recta desde la conciencia hasta el poema y, desde ahí, al público, pudiendo provocar un efecto dominó en los lectores y la aceptación general de ese poema.

Imagino también a un surfista que fluye en una ola, domina la tabla, mantiene el equilibrio y se desliza con movimientos plásticos sobre la superficie del agua, ejerciendo control de los vericuetos que trae la ola. Así debe ser el cultor del efluvismo; en este caso, la tabla es el lenguaje, y la estética está determinada por la plasticidad de los movimientos. El agua es la conciencia humana, y en estado más puro, la superconciencia.

El desarrollo de la conciencia es básico para el cultor del efluvismo y, de ahí en adelante, para el cultivo de la poesía de la conciencia. Puede que las palabras salgan disparadas como por un efecto magnético y sean atrapadas por el cultor, y que en ese proceso se organice una idea o un conjunto de ideas, capaces de explicar la naturaleza de las mismas con la esencia suprema del acto creador.

 

La intuición iluminada

 

En el efluvista, la intuición es de vital importancia, tanto que, sin ella, no habría efluvismo. Pero esa intuición debe convertirse en INTUICIÓN ILUMINADA, para que el poema alcance la trascendencia. Ya existen concepciones sobre la iluminación de la INTUICIÓN, pero el efluvismo tendrá que crear teorías e incluso prácticas para que la INTUICIÓN alcance este nivel.

 

Técnicas del efluvismo

 

La idea del efluvismo nunca fue que se convirtiera en un movimiento literario; incluso, aunque este manifiesto lleve el nombre de manifiesto del Movimiento Literario Efluvismo, no lo será hasta que su filosofía sea aceptada y seguida por creadores de todo el mundo y sirva de manera práctica para la expresión de cada cual.

Mientras tanto, nos consideramos una colectividad de creadores literarios que buscan iluminar la intuición y manejar los sentidos estéticos interiores y exteriores, con el fin de producir una obra con cierta trascendencia que, a su vez, impacte en lo personal y lo social.

            Esto se hará siguiendo instrucciones técnicas que serán desarrolladas con el aporte de sus creadores, pero que estas contribuyan a los fines expresivos.

El primer texto de carácter efluvista dado a conocer para iniciar este proceso se titula “Paraísos de la Nada”, en el género poesía, escrito por el fundador VIRGILIO LÓPEZ AZUÁN, y que fuera ganador de un premio nacional de literatura en la República Dominicana.

Una de las técnicas del efluvista para subir al rayo de la poesía es convertirse en un SENSOR, en percibir todo lo que pasa en el mundo exterior e interior, desde un sonido o una voz lejana hasta el latido del corazón; desde una explosión sideral en sus mundos interiores hasta el leve “movimiento de una hoja de pasto”. Para hacer eso hay que estar DESPIERTO y convertirse en una especie de parábola humana. Hay que dejar que fluyan las imágenes y, mediante el lenguaje escrito u oral (en este caso, se graba), expresar de inmediato todo lo que se capta. No debe confundirse el concepto de “ESCRIBA TODO LO QUE LE LLEGUE A LA MENTE”; eso no es efluvismo; bien pudiera ser repentismo o automatismo sin dirección.  Recordarlo bien, en el efluvismo existe la conciencia plena de la imagen y de hacia dónde debemos llevarla para ir formando su identidad plural.

En esta técnica, el creador incorpora la imagen en un lenguaje escrito, hablado o gestual, la transforma con su imaginación y crea la METAIMAGEN o el METATEMA.

Por ejemplo: si el efluvista está a punto de crear un poema, toma el sonido del aire acondicionado, el ladrido de un perro, una palabra de alguien que hable en la calle, una canción que suene, el frío que siente, el amor que pasa como sentimiento andante y provoca saltos en el interior del pecho o de la mente; el recuerdo, la evocación, etc. Todo es materia para transmutar imágenes y crear nuevas con sentido estético. El grado de dominio de esta técnica se explica más abajo.

Como podemos apreciar, quien domine la técnica no tendrá que pensar nada, sudando razones; la razón del pensamiento se da casi instantáneamente, casi automáticamente.

Hay que tener cuidado porque, aunque el efluvista no es un repentista de hecho, utiliza un automatismo de esencia en su técnica. El verdadero efluvista podrá crear poemas en cualquier situación, en cualquier escenario, en cualquier momento, no importando siquiera los estados incómodos para el acto creativo si deja fluir el rayo creativo.

 

Los sentidos del rayo poético

 

El efluvismo es una técnica que se utiliza para escribir la poesía de la conciencia (la nuestra y la de los otros), de carácter microcósmico, para hacerla trascender y elevarla a los límites espirituales, con la posibilidad de autorrealización a través de la conciencia estética.

Es capaz de captar, interpretar y reflejar las imágenes más sensibles de los sentidos, ya sean provocadas por estímulos externos o por impulsos interiores generados en fraguas donde se criban los diamantes del espíritu. El efluvista toma elementos del mundo real y del imaginario y los transforma en sentidos trascendentes.

            Sin que el efluvista sea seguidor de Heráclito, entiende que la vida es un fluir, “que todo fluye”, que todo está en movimiento, como lo aseguran algunos filósofos clásicos. Entonces la poesía fluye porque es algo vivo, y esta se proyecta de forma luminosa, como si fuera un rayo de luz que sale de un diamante. Y como decía el poeta español Miguel Hernández (1910-1942): “Este rayo ni cesa ni se agota: / de mí mismo tomó su procedencia / y ejercita en mí mismo sus furores”.

Este poeta pudo haber vislumbrado el rayo de su poesía. Pudo de alguna manera, por los caminos del dolor y la pena, haber percibido sus verdaderas esencias. Recordemos que Hernández apenas era un pastor de cabras en su natal Orihuela.              

            Una expresión que hace suyo el efluvismo, por su trascendencia en la práctica y por el metasentido, es la de don Miguel de Unamuno: “Hay que pensar el sentimiento y sentir el pensamiento…”. Esa es una clave que nos dejará este gran poeta español, salida de un efluvio primigenio. Esta expresión servirá de plataforma para tesis que permitan comprender las bases de la expresión poética que denominamos efluvismo.

            Unos versos inspiradores del efluvismo son los siguientes: Deshaced este verso. / Quítadle los caireles de la rima, / el metro, la cadencia / y hasta la idea misma /. Aventad las palabras, / y si después queda algo todavía, / será la poesía”. (LEÓN FELIPE, poeta español). Por eso, el efluvista tiende a escribir poesía en prosa.

El efluvismo de por sí no es nuevo, solo hemos acuñado esa palabra y orientamos una práctica estética. Todos los creadores son efluvistas en determinados momentos. De seguir los postulados expuestos en el apartado siguiente, podría mejorar su propuesta poética.

 

Postulados

 

1.      El efluvismo solo es aplicable en el género poesía, aunque no se descarta la incursión en otros géneros literarios.

 

2.      El discurso del efluvismo es de carácter multitemático e integral. El METATEMA es uno de sus aspectos relevantes, entendiéndose por metatema como un tema que sirve para crear temas nuevos, o la METAIMAGEN, una imagen que sirve para crear nuevas imágenes. 

 

3.      El efluvismo se vale de la razón del estado mental y de la razón espiritual. Busca que ambas encuentren sus vínculos y se expresen con el lenguaje, como una nueva forma de expresión. En ese caso, la materialización del rayo poético es como una nave hecha de palabras y de la lógica mental, y con ella va la razón espiritual, que, unidas, crean una poesía culminante.

 

4.      Una imagen es el punto de partida del efluvismo; no importa que provenga de la realidad, de la imaginación, del mito, de las creencias, de las ciencias, de cualquier cosa.

 

5.      Para el efluvismo, es tan importante desde el movimiento de una hoja de pasto hasta el acto humano más trascendente; desde la sombra de una piedra hasta el frío de los picachos; desde un electrón en pleno giro en un orbital hasta el cataclismo; desde el nacimiento de una mariposa hasta los caballos del Apocalipsis…

 

6.      El efluvismo tiene como principio la armonía cósmica, los vínculos, la libertad del ser y el desarrollo de la conciencia estética. 

 

7.      El efluvista está vinculado a todos los reinos y elementos de la naturaleza y del cosmos, en sentido general y particular; se vincula con ellos, penetra en sus hondones y piensa que “La belleza no solo está en el (los) misterio(s) sino en el deseo de penetrarlos”, como le decía Antonio Machado a Azorín. 

 

8.      El efluvista trasciende los postulados del yo íntimo y del onirismo, y estudia la realidad por la naturaleza de sus vínculos.

 

9.      El efluvista se vincula con todos los seres y cosas del universo mediante el rayo del amor, que transforma y trasciende.

 

10.  La relación con un dios o Dios, del efluvista, es totalmente personal y libre, aunque sugiere cultivar la conciencia cósmica, que toca las demás conciencias del universo y está unida a ellas por el rayo del amor: un rayo que no cesa.

 

11.  El manejo de la lengua y del lenguaje en el efluvismo es prioritario para la creación estética.

 

12.  El efluvista cultiva la salud mental y espiritual. Utiliza los algoritmos del mecanismo cerebral en la producción del lenguaje poético.

 

13.  El efluvista maneja la voluntad creativa, la inteligencia y las maneras de obrar… “La conciencia es obrar”, tomando la idea de Miguel de Unamuno.

 

14.  El efluvista sondea la filosofía, la metafísica y las ciencias, y estudia sus realidades. 

 

15.  El efluvista maneja el lenguaje escrito y formula propuestas de discurso lingüístico. Aunque en este aspecto puede no ser disruptivo, tampoco se limita a la creación y superación de los cánones establecidos de la lengua.

 

16.  El efluvista maneja los sentidos físicos y su gran meta es el manejo de los sentidos espirituales, como aborda el movimiento interiorista de la República Dominicana. En ese aspecto coinciden estas vertientes.

 

17.  Cuando el efluvista maneja los sentidos físicos, convirtiéndolos en parábolas receptivas de su obra poética, se encuentra en el nivel 1 de su etapa de dominio.

 

18.  Cuando el efluvista identifica los sentidos del espíritu, se encuentra en el nivel 2 de su etapa de dominio.

 

19.  Los sentidos interiores a los que se refiere el efluvismo son: la intuición, la razón y la inteligencia.

 

20.  Cuando el efluvista identifica el rayo de la poesía, está en el nivel 3 de su etapa de dominio.

 

21.  Cuando el efluvista sube al rayo de la poesía, se encuentra en el nivel 4 del dominio.

 

22.  Cuando el efluvista maneja el rayo de la poesía, lo hace de manera consciente; está en el nivel 5, o maestro inicial.

 

23.  Cuando el efluvista establece de manera consciente un vínculo sensible con todo lo que vibra en el cosmos y fluye libremente mediante el rayo poético, produciendo un lenguaje estético que tiende a la trascendencia, será maestro del efluvismo.

 

NOTA: Algunos de estos niveles pueden ser superados de manera simultánea, automática.

 

DADO EN AZUA DE COMPOSTELA, REPÚBLICA DOMINICANA A LOS 12 DE OCTUBRE DEL AÑO 2010

 

 

FUNDADOR Y MIEMBROS SEGUIDORES A LA HORA DE LA PRESENTACIÓN DE ESTE MANIFIESTO

 

Virgilio López Azuán…República Dominicana (Fundador)

Sandra Liberoti……………...……. Argentina

Ramón Saba………………………. República Dominicana

Sandra González……………………México

Elsa Berdasco………………………Argentina

Jimmy Valdez………………………República Dominicana

Elizabeth Polanco…………………. República Dominicana

Lesbia Mercedes Gómez………...…República Dominicana

Primavera Flor de Liz Medina………República Dominicana

Laura Inés Martínez Coronel………. Uruguay

 

 

Este es el primer manifiesto del efluvismo. Después de más de 15 años de experiencia, nos proponemos lanzar el segundo manifiesto, evaluando el primero, corrigiéndolo e incorporando nuevos elementos.

 

ATTE. VIRGILIO LÓPEZ AZUÁN

jueves, 18 de febrero de 2016

TRANSPARENCIA Y FUGA

Hemos dejado el rastro de los cuerpos
en la última esquina del siglo…
Del bullicioso ruido salimos huyendo
como seres consumidos
atravesados de mares y de caminos
de la posible transparencia del infinito

Todos nos fuimos como seres perdidos
para vender de a poco nuestros sueños
recuerdos de equipajes, olvidos, olvidos

Avanzamos sobre la arena, al borde
del agua molecular convertida en tierra
de la secreta nostalgia hecha maleta

Hemos dejado cuerpos sobre el tiempo
trasluz que envuelve otra luz en silencio
y un discurso de sendas subidas en la cabeza
un delito de ausencia tomando la playa

Somos seres de huesos consumidos
estatuas caminantes, moléculas en tránsito
del tiempo llovido, alucinantes aguaceros

Somos singularmente plural
Pluralmente “singulados”
que como máscaras estremecidas
nos prometieron yerba nueva

Y por eso nos fuimos, medianamente consumidos
totalmente consumados
curiosamente solos y acompañados

Vacíos de sombras nos fuimos
curiosamente atravesados
por la solemne transparencia
por la solemne transparencia
de unos cuerpos fugados.

martes, 27 de noviembre de 2012

Para empezar a creer


 (POESÍA DEL EFLUVISMO)


DE VIRGILIO LOPEZ AZUAN


AUTOR: VIRGILIO LOPEZ AZUAN

Para empezar a creer

Empiezo a  creer que la noche sube
por la sangre en fuertes remolinos,
que los huesos se tintan de sombras,
que el corazón palpita en albas, por si la luz le falla.
Empiezo a creer que la sed se vuelve alas
y sube al cielo con sus cuadernos libertarios.
Y si en esta copa se extraña el mundo,
los fuegos que heredamos quedarán sobre la nieve
del hombre obnubilado.
 Empiezo a creer que los barcos están parados
para no asustar los peces dormidos,
ni llamar a atención de las “mantarayas”.
Y se amontonan las puertas de salidas,
y  si nos atrapan sin garras la esperanza
nadie podrá convocar  a los truenos
ni el mar, ni a nada.
Empiezo a creer que en el sur no existe al giro de las mariposas,
ni que el sol está en lo alto en su ventana de abedul.
Y si nos llevan los miedos a cantar sus cruces,
contaremos historias de islas y sables de piratas,
lo mismo que, bebieron la luna como plato final.
Empiezo a creer que sigo colorado de incendios,
 a cien grados las pesadillas, con tanto infiernos vencidos
en el almuerzo, en la mordida del frío que hiela triste las manos,
las manos poetas de la historia.
Empiezo a creer que nadie duerme en las casas de metal,
ni en los sueños de lana, ni en las ventanas de abedul.
A veces empiezo a creer que el tiempo se goza,
atado a los rostros, a los surcos y a la tierra
que tanto proclama el cuerpo, los cuerpos mordidos y sin esconder.
Y si el miedo regresa con su vara oficial,
tomaremos los puentes con su carga de ríos,
 y nos veremos graciosos con los cuadernos libertarios.
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MANIFIESTO DEL MOVIMIENTO LITERARIO EFLUVISMO

Primer manifiesto del Movimiento Literario Efluvismo                         12 DE OCTUBRE DEL AÑO 2010         "No es u...