miércoles, 25 de agosto de 2010





 POEMA SIN A
En el hoyo













AUTOR: VIRGILIO LÓPEZ AZUÁN

Estoy en el estío de tus ojos y entre este silencio y los otros, mueren mil incendios, miedos sin mundos y sin olvidos. Como cielo infinito subo, y me vuelvo orbe, miro flores y ruiseñores, y entonces, silbo sobre oro de sol. En estos hoyos profundos toco el sueño nocturno de los perros, fuegos de crepúsculos negros, limbos negros, como los ojos tuyos. Presente, en el fondo, sombreros de limo, húmedos versos que vuelven. Sobre ti, senderos estrechos del verde monte, monte verde, tinto de sed. Si tenemos los miedos, los rezos mueren como golpe de viento, como el zinc ocre del techo. Golpes en el pecho, dolor del puño enrojecido, golpes y dolores en el miedo intenso. En el vientre confuso y postrero, elevo mis tonos, sonidos del viento y del miedo. Si, en tus ojos todo es seguro, vencidos por cuchillos de fuegos, nos tendemos como peces fosforescentes, con tus luces y mis ilusiones estridentes. Queditos en los sueños te evoco en tu cielo rojo, que vencido converso sobre los esqueletos perdidos del mundo. No me voy del estío de tus ojos, del negro encendido, en esos rostros que mueren sin tus tesoros. Herido y sin retoño toco el limo, me busco y me ilumino y solo encuentro un ser umbrío, con sed de tiempo, con el cuerpo en el suelo muerto por los cocuyos nocturnos. Me quedo en el estío de tus ojos y no me corro, no iré con los moluscos, ni con los líquenes, no me iré de tus ojos. Estoy libre con tus destellos, con tus flores y tus ruiseñores, convoco vientos y nubes, convoco todo. En el doble grito de tu pecho derrumbo sueños, y beso como loco con relinchos y estruendos. Te lo juro, no me iré del estío de tus ojos

martes, 24 de agosto de 2010

RAYOS Y CENTELLAS

POESÍA DEL EFLUVISMO
AUTOR: VIRGILIO LOPEZ AZUAN

Con sus espadas quebradizas rasgan la plenitud del cielo y con manos de pirata dibujan el botín en las aguas. Vienen envenenados con su marcha de luz, con la gloria en la frente, vestida de azul. Detrás, con tragos de truenos, agitan la lluvia para temblar en las hojas del campo. Son rayos y centellas, rayos y combates, relinchos y rabias, descargas que arrebatan los asombros, y pintan en los techos, los presagios. Tienen los rayos la marca del zorro, con sus ojos nocturnos, destellos y centellas. Tenemos tantos rayos que no rayan la piel por salir a las calles asfaltadas. Tenemos tantos pasos de rayos que se vuelven plumas con el viento. Tenemos tantas centellas con su música y sus silbidos, que nos bombardean lilas con nubes dulces que enamoran. Tenemos rayos y centellas, rabias y amapolas, panteras levantadas con estandartes. Tenemos esos truenos, y esos choques de nubes, que revuelven caracolas. Tenemos tanto azul de rayos y centellas, bombazos de luz, cimiente y madera. Tenemos tantos rayos y más rayos, rayados en la espalda, en la piedra lanzada como si fuéramos bacilos. Zozobran los cielos en la confusa tarde de locos, en la rumba de rayos y centellas, con estampa de ecos, calientes voces del orbe. Rayos del norte y el sur, de agujas y taladros, que a veces eligen los cuerpos de barro, para soñar pasados

lunes, 23 de agosto de 2010

Las cadenas
Autor: Virgilio López Azuán
Muerden los fierros las cadenas y nadie nos rescata, con sus sables de piratas se enamoran de la carne, del rojo que marcha en la piel, con sus negros nubarrones. Y te llegan a los huesos,  con sañas, con bocas de sabuesos. Las cadenas levantan sus consignas del llanto atravesado en los agujeros que ahogan y orinan la rabia. Y te llenan el vientre de estrella muertas, con el futuro en fuga. Ellas te ahorcan ocultando las llaves, de anillos anudados. Son las cadenas la clausura, los cementerios heredados, que en la virtud del poema, tiemblan. Y te acortan la distancia, te revuelven la luz en la equina profunda. Y el rayo se lo bebe como agua de plata. Y nos devuelve la cara con tanto dolor agrupado. Suenan las cadenas en los barcos, en las galeras homicidas, en las banderas de piratas, a media asta, hasta la mar y su amargura. Las cadenas tienen el frío de la muerte con la nada bostezando. Es tormenta revuelta en la tierra, con las minas pendientes, las que explotan en los campos, las que han perdido el rastro del arrullo. Y entonces, te muerden mordiendo los dientes de mil lenguas, las lenguas de mil dientes afilados, metal del frío, traicionero. Las cadenas nos dejan preso, estrella aparcada a la orilla del río, con el canto carnal de los corazones. Las cadenas nos llenan la boca de algodones, y nos embriagan de sus muertes y sus retoños. En mitad de la noche, las cadenas son el grito de las heridas, la vida tratada a empujones. Y se suben a tu boca con su baba y su amargo. Te amarra los pájaros que cantan en tus ventanas y te dan aletazos con sus labios fríos, sus labios muertos. Las cadenas se calientan en los cuerpos, cuerpos que la queman con los brazos amorosos de la sangre.

domingo, 22 de agosto de 2010

LA LLAMA

La llama lanza carruseles de fuego, y galopan los potrillos sobre calles de piedras. Sorprende cuando quema los caminos, las yerbas y las flores y una sonrisa amarilla reconforta la marcha nocturna del olvido. La llama nos sorprende con sus lenguas calientes con sus besos de alfileres, y temblamos heridos. La llama tiene pluma y vuela, se lleva los ruidos, tantos ruidos de cantinas, tantos ruidos de chatarras. Ella anda buscando las preguntas que le debe el viento. Ella es una rana que salta a nuestro rostro olvidando que duele, que arrasa como sol, caprichos de la pena que yace en los armarios. La llama, llama, se alarga y se levanta y provoca miles fuegos bajo los plenilunios de un octubre salpicado de luna. Ella nos cubre con sus brazos alargados, que envuelve y que enredan entre las salamandras. La llama, llama los latidos y flamea, no importa lo que parezca, la llama siempre quema, come espíritus siniestros y los devuelve a las aguas, convertidos en perros y perras. La llama sube y baja por todas las escaleras de beso y enciende las lenguas, y calienta los dientes. Ella todo lo arrasa, y quema la tierra y hornea mariposas y provoca primaveras. La llama tiene el amor en sus laureles, camina y vuela, silva y se mueve como serpiente aterrada. La llama calienta las estrellas y abreva en las aceras de las novias primeras. La llama lanza carruseles de fuego y sin pensarlo esboza los pequeños monstruos que a los sueños les quedan. La llama tiene espejos y perfumes de madera, clausura las puertas, y las brujas que tanto llaman quedan petrificadas cuando vuelve el carrusel del fuego.

martes, 17 de agosto de 2010

A CIEGAS

Elsa Berdasco Martínez 


Vendados los ojos,
liberando el tacto,
aspiro suspiros
donde besa el viento.
El cielo se tiñe
de tantos colores
como los presiento...
y allí en las alturas
asciendo y desciendo,
me monto entre lunas
y estrellas besando.
Siento que iluminas
callado, mis manos.
y a tientas recorro
tu piel, ignorando
si serás mi abrigo
ó seré tu llanto.
El cielo testigo,
vientos murmurando
que si aún eres mío,
sin verte te abrazo
y me monta el rayo
que derrama el vino...
con sabor a mieles
de uvas, y esquivo...
Sigues tu sendero,
y yo...sigo el mío...
Soñando un reencuentro,
vibrando en suspiros,
gimiendo por verte
aunque el vil destino
Se oponga a tenerte...
Me arrime al abismo...



lunes, 16 de agosto de 2010

SOY

AUTOR: VIRGILIO LOPEZ AZUAN 



AUTOR: VIRGILIO LOPEZ AZUAN 

Soy el que se mete en tus sueños,
en tus profundos sueños del mundo,
el hombre que levanta cortinas en tu casa,
y se baña en tus mares con tanta locura.
Soy el que te besa los pies iluminados,
el que enciende tus fuegos de sombra enternecida.
Soy el que se sobrecoge cuando lo mira,
la noche de estrellas, la luna enamorada.
Soy el que te busca con todos los sentidos,
sobre tu carne y tus huesos.
Levanto los altares de santos traviesos,
religiosa manera de escupir los infiernos.
Soy el agua que te baña, en ríos recrecidos,
abundantes marejadas, de olas repetidas.
Tiéndeme tu mano cual ala del cariño
y besa mi tristeza que la tarde balancea.
Clama que me funda con todo y horizonte,
con todas las calles y todos los montes.
Clama que te lleve despierta entre mis ojos,
besando los luceros que a tus pasos se encienden.
Dame tu mano tibia sembrada de jardines,
con claveles rojos y rosas y lilas.
Soy ese que te busca detrás del desvarío,
ese que camina sobre el parque y el recuerdo,
quieto y sobrecogido, con fiebre de amores
y largo escalofrío.
Soy el que sube a las sábanas y se tira al mundo
para descubrir tu cuerpo arropado de las almas.
Soy llamas quemantes que tus labios han forjado,
el hombre loco que sube a tu cuerpo el loco
que sube empezando por tu orilla
empezando por el beso, en el beso suspirando

MANIFIESTO DEL MOVIMIENTO LITERARIO EFLUVISMO

Primer manifiesto del Movimiento Literario Efluvismo                         12 DE OCTUBRE DEL AÑO 2010         "No es u...